No es el email, es la expectativa
Recibir un correo fuera del horario laboral no debería ser un problema. Sin embargo, para muchas personas lo es. No por el mensaje en sí, sino por lo que implica: la sensación de que hay que responder, de que no hacerlo puede interpretarse como falta de compromiso. Ahí comienza una forma silenciosa de desgaste. En los últimos años, el avance de la tecnología ha diluido los límites entre el trabajo y la vida personal. Herramientas como el correo electrónico, WhatsApp o plataformas de mensajería corporativa han extendido la jornada más allá del horario formal, generando una cultura de disponibilidad constante. Este fenómeno no solo tiene implicaciones organizacionales, sino también en la salud. Según la OMS y la Organización Internacional del Trabajo, trabajar 55 horas o más a la semana aumenta en un 35% el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y en un 17% el riesgo de enfermedades cardíacas. Aunque estas cifras suelen asociarse con largas jornadas formales, también reflejan una realidad más amplia: la dificultad de desconectar. Diversos estudios en psicología organizacional han demostrado que la conectividad laboral fuera del horario reduce la capacidad de recuperación mental, un proceso clave para el bienestar. Sin esa recuperación, el estrés se acumula y aumenta el riesgo de agotamiento emocional y burnout. Pero hay un matiz importante: no es necesario responder un mensaje para que genere impacto. Basta con anticiparlo. * Presidente y fundadora de Vacation is a Human Right.