Recibir un correo fuera del horario laboral no debería ser un problema. Sin embargo, para muchas personas lo es. No por el mensaje en sí, sino por lo que implica: la sensación de que hay que responder, de que no hacerlo puede interpretarse como falta de compromiso. Ahí comienza una forma silenciosa de desgaste. En los últimos años, el avance de la tecnología ha diluido los límites entre el trabajo y la vida personal. Herramientas como el correo electrónico, WhatsApp o plataformas de mensajería corporativa han extendido la jornada más allá del horario formal, generando una cultura de disponibilidad...