Opinión

Literatura y memoria. Federico García Lorca

27 de agosto de 2026

Una de estas tardes revisaba como de costumbre los noticiarios nacionales e internacionales y me detuve en una emisora española que daba cuenta de un desfile de jóvenes por las calles de Madrid, cantando, agitando pañoletas, bailes, música, cargando la escultura del poeta Federico García Lorca, cuando se cumplen 90 años de su fusilamiento.

Un grupo de jóvenes artistas secuestra a Federico García Lorca del Palacio de Velázquez de Madrid, a la vista y paciencia de los visitantes del Parque del Retiro. Salen del lugar riendo, levantándolo triunfantes y gritando “¡Lorca vive!” en medio de aplausos, con una pancarta que dice: “Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo, pero que todos sepan que no he muerto”. Se lo llevan entre gritos, así como se llevaron a miles de personas en las noches de la Guerra Civil española...

“federico García Lorca fue fusilado en la madrugada del 18 de agosto de 1936 —en el camino entre Víznar y Alfacar, en Granad. Su muerte fue el resultado de una persecución política e ideológica en la que confluyeron su fama como intelectual de izquierdas, sus lazos con políticos republicanos, su abierta oposición al fascismo y su homosexualidad”.

Al enterarse del asesinato de Federico García Lorca, el pintor Salvador Dalí que se encontraba en Francia exclamó “¡Olé!”, como tributo visceral y trágico, ya que Lorca consideraba esa expresión flamenca como el grito más desgarrador de los momentos límites y fúnebres. Crimen que nunca se cerró: solo hay silencio, huesos y una búsqueda de sus restos que sigue pendiente.

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