Opinión

La codicia, raíz de todos los males

01 de agosto de 2019

El deseo vehemente de riquezas es una plaga contemporánea que azota al mundo.


Lo triste es que, contrario a otros países, en Panamá no se dan acciones contundentes de que el crimen no paga.

El espectáculo deprimente de políticos y empresarios codiciosos, me lleva a preguntar dónde están los padres responsables de su formación.

Por ejemplo, en Perú, el decepcionado progenitor del expresidente Ollanta Humala, preso por lavado de activos y recibir tres millones de Odebrecht, calificó a su hijo de traidor a la patria. Ver familias enteras involucradas en delitos obliga a pensar en la clase de enseñanzas y ejemplos recibidos en casa. El dinero es útil, pero cuando te llaman a servir a la patria no hay familia ni amigos, el fin último es servir a la nación.

¡Esta atrofia moral desalienta! Y a estas alturas, frente a tantos casos y cero condenas, me apropio de una frase del ex presidente Mujica: “Yo quiero saber la verdad, pero en la justicia no creo un carajo".

María Teresa Patiño Amor
[email protected]
* La autora es comunicadora social.

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