El descrédito del periodismo americano
Creo que los periodista –los más veteranos en edad y experiencia, al menos- nos sentimos orgullosos de ejercer o haber ejercido la profesión –para nosotros- más hermosa del mundo, generalmente mal remunerad, pero rica en satisfacciones espirituales, aunque, también, en peligros. Satisfactoria siempre, y grata al intelecto porque se desenvuelve en al campo de la verdad. Desde la sencilla verdad del suceso intrascendente relatado con el mayor apego a la realidad, hasta la narración precisa de situaciones complejas de la naturaleza de las cosas como son, no como queremos que sean.
El periodismo de opinión, más libre, debe ser igualmente fiel a la verdad; pero se desenvuelve en el terreno de los sentimientos y las percepciones personales. Sin embargo, es el primer aspecto, el llamado de la objetividad y veracidad periodística, el que se ha corrompido, constituyéndose, quizá, en el principal problema del mundo moderno, confundido por el relativismo y la ilusión de un nuevo orden mundial que, en realidad, conduce al totalitarismo político desde la ideología de género.
El anti prototipo del periodismo falsario en una democracia, se está dando en los Estados Unidos, país en donde se desarrolló un periodismo reconocido cono servidor del bien común en la democracia liberal. A los tradicionales grandes medios de comunicación, impresos y televisivos, se les ha comprobado la difusión de comentarios y noticias falsas, además de una campaña de desacreditación al presidente Trump. La corrupción de la que se acusa y se comprueba sobre el periodismo norteamericano es lamentable.
Creo que los periodista –los más veteranos en edad y experiencia, al menos- nos sentimos orgullosos de ejercer o haber ejercido la profesión –para nosotros- más hermosa del mundo, generalmente mal remunerad, pero rica en satisfacciones espirituales, aunque, también, en peligros. Satisfactoria siempre, y grata al intelecto porque se desenvuelve en al campo de la verdad. Desde la sencilla verdad del suceso intrascendente relatado con el mayor apego a la realidad, hasta la narración precisa de situaciones complejas de la naturaleza de las cosas como son, no como queremos que sean.
El periodismo de opinión, más libre, debe ser igualmente fiel a la verdad; pero se desenvuelve en el terreno de los sentimientos y las percepciones personales. Sin embargo, es el primer aspecto, el llamado de la objetividad y veracidad periodística, el que se ha corrompido, constituyéndose, quizá, en el principal problema del mundo moderno, confundido por el relativismo y la ilusión de un nuevo orden mundial que, en realidad, conduce al totalitarismo político desde la ideología de género. El anti prototipo del periodismo falsario en una democracia, se está dando en los Estados Unidos, país en donde se desarrolló un periodismo reconocido cono servidor del bien común en la democracia liberal.
A los tradicionales grandes medios de comunicación, impresos y televisivos, se les ha comprobado la difusión de comentarios y noticias falsas, además de una campaña de desacreditación al presidente Trump. La corrupción de la que se acusa y se comprueba sobre el periodismo norteamericano es lamentable.
Miguel Espino
* El autor es periodista.