Cuando se pierde la vergüenza
Quisiera pensar que es resultado de la desesperación, pero tantos otros ejemplos de falta de coherencia con la realidad nacional, nos indica que la falta de vergüenza se ha apoderado de la gran mayoría de los diputados que –incluso- caminan por el filo de la acción delincuencial; aunque pareciera que ni de eso se han dado cuenta.
Como se les eliminó del presupuesto la suma de 70 millones que lógicamente les afecta las partidas de “planillas” que han manejado como si fueran financiadas con dinero de su bolsillo y no de fondos que pertenecen al pueblo panameño, han decidido, como en el viejo tiempo del oeste norteamericano, tomar venganza.
Así mismo. Como pistoleros que sacan el revolver para pasar factura, están revisando nuevamente el presupuesto nacional para ellos aplicar el famoso axioma de “ojo por ojo y diente por diente”.
Es decir, “si a mí no me das, tú tampoco tendrás”, olvidando que al final –aunque pareciera que a ellos eso nada les importa- el gran afectado será el pueblo. Es hora que el panameño tome conciencia de esta situación. No podemos seguir manteniendo en esos puestos a gente cuyo único objetivo es seguir medrando del dinero que no es de ellos, para reírse de la comunidad nacional con lujos que de seguro les es imposible justificar.
La consigna deber ser de no volver a darles el voto en las elecciones del 2019, aunque como parte del clientelismo electoral hayan sido seleccionados en las primarias de sus partidos políticos, que son igualmente cómplices de la desnaturalización del cargo para que –repito- muchos fueron escogidos para servir al país y no lo contrario; o sea, servirse del país.Tenemos que madurar como nación. Entender que igual delito cometemos por omisión. Mirar hacia otro lado para que los sinvergüenzas sigan haciendo de las suyas nos convierte en socios del delito. Así de simple.
* El autor es periodista.Euclides Corro
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