Internacionales

El gobierno de Nicaragua muestra a un líder indígena preso en estado delicado

28 de mayo de 2026

El gobierno de Nicaragua, presidido por los esposos Daniel Ortega y Rosario Murillo, difundió este miércoles imágenes del líder indígena Brooklyn Rivera, preso desde 2023, en un hospital donde según el reporte está en estado delicado por múltiples enfermedades.

Rivera, de 73 años y cuya liberación reclama Estados Unidos, fue detenido por policías que "irrumpieron" en su casa en la localidad caribeña de Bilwi, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Expertos de la ONU, que llegaron a considerarlo víctima de "desaparición forzada", habían pedido al gobierno una "prueba de vida" del líder del pueblo miskito.

Este miércoles, el gobierno, que no ha hecho pública una acusación en su contra, publicó en medios oficiales fotografías del detenido en una cama hospitalaria, conectado a un respirador y visiblemente delgado.

Las imágenes vienen acompañadas de un reporte que indica que Rivera está en un centro médico de Managua desde marzo por complicaciones respiratorias.

Su "condición actual" es "delicada" y se encuentra con "ventilación mecánica" y "alimentación intravenosa", agregó el informe.

Además, "presenta falla de múltiples órganos, hígado cirrótico e infección pulmonar activa causada por bacterias resistentes", detalló.

En un mensaje a medios oficiales, Murillo indicó que el "hermano Brooklyn Rivera (...) ha sido atendido (con) un programa completo" por sus "dolencias". "Pedimos a Dios que siga mejorando", dijo.

Tras la publicación, Amnistía Internacional, que considera a Rivera "preso de conciencia", exigió en X una "evaluación médica independiente".

Tininiska Rivera, hija del detenido, responsabilizó en un comunicado publicado en redes sociales al gobierno "por el deterioro y daño a la vida" de su padre.

En marzo pasado, al referirse a este caso, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos acusó a la "dictadura de Murillo-Ortega" de tener personas "encarceladas únicamente por disentir del régimen", en condiciones "inhumanas" y sin atención médica.

Ortega, de 80 años, y Murillo, de 74, mantienen un fuerte control sobre opositores tras las protestas de 2018 que dejaron unos 300 muertos, centenares de detenidos y forzaron a cientos de miles al exilio.

El gobierno calificó esas manifestaciones como un intento de golpe de Estado patrocinado por Washington.

Según informes de la oposición, Ortega, en el poder desde 2007, enfrenta problemas de salud por lo que Murillo hace una purga interna para garantizar la sucesión.

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