Internacionales

El director de la OMS visita la capital de RDC antes de viajar a la zona cero del ébola

29 de mayo de 2026

El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se reúne este viernes en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo (RDC), con las autoridades del país para discutir el grave brote de ébola, antes de desplazarse al epicentro de la epidemia.

Su viaje a Ituri, una provincia remota en el noreste y principal escenario de la más reciente epidemia de ébola en RDC, estaba previsto para este viernes, pero fue pospuesto al sábado.

La RDC, uno de los países más pobres del planeta, declaró el 15 de mayo una nueva epidemia en su inmenso territorio, donde viven más de 100 millones de habitantes. La OMS ha decretado una alerta sanitaria internacional.

Desde entonces, las autoridades sanitarias congoleñas e internacionales luchan por frenar la propagación del virus, ya presente en tres provincias, así como en la vecina Uganda, donde se han confirmado siete infecciones, una de ellas mortal.

En la RDC se han registrado 246 fallecimientos entre más de 1.000 casos sospechosos.

Las autoridades sanitarias internacionales consideran que la magnitud efectiva de la epidemia aún se desconoce y que los balances son probablemente inferiores a la realidad, principalmente debido a la escasa capacidad de la RDC para realizar pruebas de laboratorio que confirmen los casos de transmisión.

La enfermedad del Ébola, que ha matado a más de 15.000 personas en África en los últimos 50 años, provoca una fiebre hemorrágica aguda y extremadamente contagiosa.

La epidemia más mortífera en la RDC causó cerca de 2.300 muertos y 3.500 enfermos entre 2018 y 2020.

"Aunque la situación es compleja, creo que podemos parar esto", dijo Tedros a su llegada a la capital congoleña.

En una carta abierta publicada poco antes en X, había asegurado a los congoleños que no están "solos".

- "Seremos exterminados" -

En la remota región de Ituri, los servicios del Estado están en gran medida ausentes.

La presencia de grupos armados -rebeldes afiliados al grupo radical Estado Islámico o milicias comunitarias que masacran regularmente a civiles- dificulta el acceso.

Las provincias vecinas de Kivu del Norte y Kivu del Sur, también afectadas por la epidemia, son escenario de violencia casi ininterrumpida desde hace 30 años.

Amplias zonas de territorio están controladas por el grupo armado antigubernamental M23, apoyado por Ruanda y su ejército.

Y millones de desplazados que han huido de los conflictos se hacinan en campos.

La llegada del virus a estos espacios plagados de lonas y tiendas, donde reina el hacinamiento y las condiciones de higiene desastrosas, sería catastrófica.

Dorcas Mapenzi lava su ropa en una palangana colocada directamente sobre el suelo. Como otro millón de desplazados en Ituri, ella vive en un campo superpoblado en las afueras de Bunia, la capital provincial.

"Si llega el ébola, seremos exterminados, porque estamos amontonados", dice a la AFP.

"Dormimos unos encima de otros", describe Déborah Nzale, otra desplazada. "Si una sola persona se contagia aquí en este campo, todos vamos a morir", comentó.

La epidemia actual está provocada por el virus Bundibugyo, para el cual no existe ni tratamiento específico ni vacuna.

La mayoría de las epidemias anteriores se debieron al virus Zaire, el único para el que hay una vacuna homologada.

El jueves, el director de la agencia sanitaria de la Unión Africana, Jean Kaseya, prometió que había una vacuna y un medicamento contra la cepa Bundibugyo "para finales de 2026".

Por su parte, la OMS anunció que sus grupos consultivos habían recomendado ensayos clínicos para varias vacunas y tratamientos potencialmente eficaces contra Bundibugyo.

Uganda y Ruanda han cerrado recientemente sus fronteras con la RDC.

La OMS elevó la semana pasada el nivel de riesgo sanitario en la RDC a su máximo. También señaló que el riesgo para los países de la región era "alto", pero que a escala mundial seguía siendo "bajo".

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