"Ser como agua viva", el verso que ha llevado a la gloria olímpica a Jessica Fox
Inspirada por el verso de una canción francesa, la palista australiana Jessica Fox alargó el domingo su leyenda al lograr el oro en la prueba individual de kayak (K1), su quinta medalla en Juegos Olímpicos.
En el camino hacia la gloria olímpica hay deportistas que se motivan con la rabia del rap o el ritmo del pop, pero Fox prefiere el verso "ser como el agua viva", de una canción del cantautor francés Guy Béart.
Y bajo el sol que iluminó durante toda la jornada el estadio náutico de Vaires-sur-Marne, Fox fluyó hacia una nueva presea, la quinta en cuatro participaciones olímpicas.
"Cuando era pequeña, mi abuelo nos cantaba una canción que decía 'Mi pequeña es como el agua, como el agua viva'", recordaba en abril en una entrevista a la AFP.
"Pienso en ello a menudo, cuando me entreno y cuando compito, intento ser como el agua viva, ser esa pequeña niña que baila con el agua, que se divierte en el agua con su barco", declaró entonces en su perfecto francés.
Su abuelo falleció en 2018 y no llegó a ver a su nieta alcanzar el oro olímpico por primera vez en Tokio-2020, pero ese verso la ha acompañado hasta su nueva victoria en París-2024: "está siempre conmigo, escrito en la parte trasera de mi casco", declaró.
- De tal palo, tal palista -
El legado familiar ha sido clave en la carrera de Fox, hija de dos laureados palistas que grabaron su nombre en el canotaje eslalon antes que ella.
Su madre, la francesa Myriam Jerusalmi, fue medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996 en K1, mientras que su padre, el británico Richard Fox, se quedó a 33 centésimas de segundo de entrar al podio en Barcelona-1992 en K1 (4º lugar), pero fue cinco veces campeón mundial.
Nacida en Marsella, Fox creció en la ciudad australiana de Penrith, no demasiado lejos de Sídney y del centro construido para las pruebas de canotaje de los Juegos Olímpicos del año 2000.
"Me siento bien en Francia, pero no diría que son mis Juegos en casa. Cuando pienso a los Juegos como local, pienso en toda la presión y expectativas de todo un país. Es una ventaja para mí, porque no tendré eso, pero a la vez contaré con el apoyo de los franceses", valoraba a escasos tres meses de los Juegos.
No le faltó razón: el público presente en el estadio náutico de Vaires-sur-Marne aumentó los decibelios cuando la australiana entamó la prueba, y celebró cada puerta franqueada. El apoyo solo era comparable al de la heroína local, la francesa Camille Prigent (6ª).
- Polivalente
A sus 30 años, la palista entrenada por su madre tiene ya uno de los palmareses más completos de la historia, con diez campeonatos mundiales (4 en C1, 4 en K1 y 2 en KX1), prueba de su polivalencia y capacidad de adaptación a las diferentes características del eslalon.
En sus primeros Juegos, en Londres-2012, fue subcampeona en kayak (posición sentada, pala doble) y en Tokio-2020 se convirtió en la primera campeona olímpica de C1 (posición de rodillas, pala simple), categoría reservada únicamente a los hombres hasta esa edición.
Inscrita también en C1 y kayacrós en estos Juegos, la del domingo podría ser la primera de varias medallas.
"Ser la primera en ganar tres medallas sería increíble, pero en nuestro deporte es muy duro tener ese tipo de objetivo", declaró en abril. Con la primera ya al cuello, el objetivo no parece ahora tan desorbitado.