La inagotable chequera de los Dodgers reaviva el debate en las Grandes Ligas
El reciente fichaje del estelar Kyle Tucker por los Dodgers de Los Ángeles ha reavivado reclamos para que las Grandes Ligas de béisbol introduzcan un límite salarial, colocando a los dueños de equipos y al sindicato de jugadores en un rumbo de colisión.
Tres meses después de conquistar su segundo título consecutivo, los temibles Dodgers se hicieron aún más poderosos esta semana al poner sobre la mesa 240 millones de dólares para hacerse con los servicios de Tucker por las próximas cuatro temporadas.
El promedio de 60 millones de dólares anuales que ganará el exbateador de los Cachorros de Chicago está sólo por detrás del astro japonés Shohei Ohtani, quien ha elevado a los Dodgers a otro nivel desde que firmó en 2023 por una década y 700 millones.
Los angelinos también se dieron el lujo de reclutar en diciembre al puertorriqueño Edwin Díaz, exlanzador de los Mets de Nueva York, por tres temporadas y 69 millones de dólares, convirtiéndolo en el cerrador mejor pagado del béisbol.
La disposición de los Dodgers a utilizar su poderío financiero está amparada por las normas financieras de las Mayores.
A diferencia de otros deportes norteamericanos, el béisbol no aplica un tope salarial rígido y permite que los clubes gasten a su antojo siempre que paguen sanciones económicas bajo el llamado Impuesto de Equilibrio Competitivo (CBT, por sus siglas en inglés).
El CBT, también denominado "impuesto de lujo", establece ciertos umbrales para la nómina total. Las franquicias que superan esa inversión deben pagar una penalización económica que luego se distribuye entre los fondos de jubilación de los jugadores y los clubes.
- "Furia" por el fichaje de Tucker -
La nómina sujeta al impuesto de lujo de los Dodgers para 2026 se estima en torno a los 396 millones de dólares, casi 90 millones por encima del umbral más alto del CBT.
Esa cifra contrasta con las de clubes de mercados más pequeños como los Marlins de Miami, que tuvieron una nómina de 67,4 millones la temporada pasada.
Para algunos propietarios y aficionados, el gasto fastuoso de los Dodgers en Tucker es la gota que debe colmar el vaso de la desigualdad.
Esta semana, The Athletic reportó que hay dueños de equipos que están "furiosos" por la adquisición de Tucker.
De acuerdo con la fuente de The Athletic, existe una "certeza al 100%" de que propietarios presionarán por la implementación de un tope salarial fijo cuando se negocie el próximo convenio colectivo tras la temporada de 2026.
Esta demanda enfrentaría probablemente una fuerte resistencia por parte del Sindicato de Jugadores, lo que plantea un posible escenario de cierre patronal que afecte a la temporada 2027.
De su lado, el comisionado de las Mayores, Rob Manfred, se ha distanciado repetidamente de la recurrente crítica de que los Dodgers están "arruinando el béisbol" por su poder financiero.
"Los Dodgers son una organización muy bien dirigida y exitosa", dijo Manfred. "Todo lo que hacen y han hecho es coherente con nuestras reglas. Están tratando de ofrecer a sus aficionados el mejor producto posible".
- ¿Un sistema roto? -
Entre los analistas, en cambio, existe la idea de que los Dodgers actúan de forma astuta pero también se necesita abordar la sensación de desequilibrio financiero en el béisbol.
Jim Bowden, ex mánager general de los Rojos de Cincinnati, defiende que este deporte necesita tanto un tope máximo salarial como un umbral mínimo de gasto que incentive a los equipos de mercados más pequeños a invertir más.
"Creo que está bien en la NBA que los Oklahoma City Thunder tengan el mejor equipo. Creo que está bien en la NFL que los equipos puedan pasar de últimos a primeros. Pero no creo que este sistema (del béisbol) funcione", expuso Bowden.
"Cuando tienes a los 15 mercados más pequeños sin ganar una Serie Mundial en una década... eso es un problema", resumió.