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La hidratación, una gestión al mililitro en un Roland Garros sofocante

29 de mayo de 2026

Con una primera semana de Roland Garros marcada por las inusualmente altas temperaturas en París, la cuestión de la hidratación se presenta crucial para los tenistas y su rendimiento sobre la tierra batida.

Es cierto que las condiciones no son tan extremas como suele ocurrir en el Abierto de Australia cada enero, pero casi.

Todos los días desde el arranque del torneo el domingo, el mercurio ha superado los 30 grados centígrados y muchos han acusado tener que jugar largos partidos, algunos de cinco sets, bajo un sol de justicia.

La imagen que simboliza todo ello es sin duda la de un Jannik Sinner con la mirada perdida durante el partido que el número uno mundial perdió el jueves en segunda ronda ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo y donde sufrió un bajón espectacular, donde se quedó sin energía y estuvo a punto de vomitar.

"No sé si tengo deshidratación, pero me siento mal", llegó a decir en un momento el italiano de 24 años a la árbitra, a la que solicitó un tiempo muerto por motivo médico.

En condiciones normales, un tenista pierde entre 1,5 y 2 litros de agua por hora durante un partido.

"Cuando se llega a 33-35ºC, sobre todo en superficies como la de Roland Garros que devuelve mucho calor, pasamos a 3 litros. Es decir, se dobla", explicó a la AFP el doctor François Raoux, cardiólogo del Instituto Nacional Francés del Deporte y del Instituto Médico-Quirúrgico Montsouris en París.

"No se compensa la pérdida bebiendo más. El estómago va a limitarse alrededor de los 50 o 60 centilitros de líquido por hora. La clave es la anticipación, hay que hidratarse bien antes, durante y después del partido", subraya este especialista del deporte en condiciones extremas.

El fuerte calor acelera la transpiración y, como consecuencia, la pérdida de electrolitos presentes en el sudor.

- "Insensato" -

Esta carencia llega "al mecanismo de la contracción muscular. Por el calor, algunos jugadores van a tener calambres bastante rápido, antes incluso de llegar a los esfuerzos largos o muy intensivos", precisó a la AFP Tanguy Crestel, preparador físico del francés Arthur Rinderknech (25º del mundo).

Desde el inicio del torneo no es extraño ver a jugadores sufriendo en la pista, incluso especialistas en tierra batida como el noruego Casper Ruud, víctima de un golpe de calor cuando sacaba para ganar el partido en la primera ronda.

"Al final del tercer set no era capaz de ver la bola. La temperatura de mi cuerpo era demasiado alta y no conseguía que bajara", contó el número 16 del mundo.

Según el doctor François Raoux, las altas temperaturas provocan también una bajada del rendimiento cognitivo de los tenistas.

"El tiempo de reacción disminuye en casi un 20% en el tenis. El jugador es menos rápido, menos ofensivo en el juego. Eso puede decir, simplemente, que está deshidratado", analizó.

"Es insensato jugar con este calor, pasar más de cuatro horas y media bajo este sol", se quejó el miércoles el jugador checo Jakub Mensik (27º), que tras ganar en segunda ronda se fue el suelo con calambres.

- Baños fríos y sandía -

Cada jugador tiene sus rutinas para defenderse contra el calor.

"Tienes que beber todavía más y más, y complementarlo con un poco de sal para retener el agua y enfriar el cuerpo. Salí del partido (de primera ronda) y me fui diez minutos a darme un baño frío", detalló el jugador francés Arthur Rinderknech.

La número dos del ranking femenino, Elena Rybakina, eliminada el miércoles en segunda ronda, recurre a comer sandía, una fuente de agua.

Por su parte, la estadounidense Coco Gauff, defensora del título y número cuatro mundial, dice tomar cuatro duchas al día.

"El problema aquí es que no puedes escapar al calor. Incluso las bebidas que tenemos en la pista en las neveras refrescan menos. No están lo suficientemente frías", lamentó la jugadora de 22 años.

Según el servicio meteorológico de referencia en Francia, las temperaturas bajarán más de 10ºC el domingo.

"El torneo será para quien sea capaz de gestionar estas condiciones tan cambiantes", estima la polaca Iga Swiatek, cuatro veces campeona en París.

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