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Fútbol de cuatro tiempos: el Mundial que cambió con las pausas de hidratación

19 de julio de 2026

La imagen del portero inglés Jordan Pickford pidiéndole al árbitro la pausa de hidratación, mientras Argentina asediaba su arco en la semifinal, resume como pocas la llegada de una polémica iniciativa de FIFA que convierte al fútbol en un deporte de cuatro tiempos.

Obligatorias alrededor de los minutos 22 y 67 sin importar la temperatura o las condiciones del estadio, las pausas de hidratación fueron abucheadas por miles de aficionados en el Mundial de Norteamérica 2026.

El argentino Mariano Closs, uno de los relatores más escuchados de habla hispana, optó por ni siquiera mencionarlas y simplemente decir: "se interrumpe el partido".

Tras la experiencia del Mundial de Clubes de la FIFA del año pasado en pleno verano estadounidense, las pausas se anunciaron también para Norteamérica 2026 como una medida para proteger la salud de los futbolistas.

Un análisis del sindicato internacional de futbolistas FIFPRO concluyó que 13 de los 72 partidos de la fase de grupos del Mundial 2026 se disputaron bajo condiciones riesgosas.

Para FIFPRO, los "cooling breaks" son aún insuficientes para proteger a los futbolistas de todos los peligros del calor extremo. Por ello, propuso ampliar el entretiempo de 15 a 20 minutos, aumentar las pausas a discreción y evitar horarios con picos de mayor temperatura.

– Pausa de facturación -

Si bien refrescan a los protagonistas, las pausas no le han bajado la temperatura al debate deportivo y económico que se globalizó con Norteamérica 2026.

El fútbol vio abrirse por primera vez una extraña ventana comercial para anuncios a pantalla completa en las transmisiones durante el juego, como ocurre en la NFL o la NBA.

"Los tres minutos cortan todo, pero la industria está contenta, hay más anuncios. Ahora jugaremos cuatro cuartos", ironizó el seleccionador francés, Didier Deschamps.

Y no le falta razón.

Según datos de iSpot citados por Forbes, el inventario publicitario asociado a las retransmisiones del Mundial en Estados Unidos pasó del 2,77% en Catar 2022 al 13% en esta edición, impulsado por el aumento de partidos —104 frente a 64— y por las nuevas pausas.

En Francia, el grupo M6 valoró en 425.000 euros un espacio publicitario de 20 segundos durante la pausa de hidratación. "Un minuto es corto (...) ni se disgustará al público ni este se irá durante el anuncio", aseguró Guillaume Charles, director de contenidos de la compañía.

Según The Hollywood Reporter, los ingresos publicitarios por las pausas para la cadena Fox superarían los 500 millones de dólares, fruto del potencial económico de un inventario de 624 minutos a la venta que antes no existían.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, aseguró que "no hay ingresos adicionales para la FIFA" con las pausas porque los acuerdos comerciales se firmaron antes de oficializarlas.

"Es un asunto puramente deportivo", explicó Infantino.

Como Fox, la mayoría de canales autorizados aprovechó las pausas para hacer cortes publicitarios, y solo algunas como Telemundo o la británica ITV mantuvieron la señal del partido, donde se veía poco más que jugadores tomando agua.

"No es algo que me guste y creo que para los espectadores neutrales que estén mirando la televisión tampoco es algo agradable", dijo el capitán neerlandés, Virgil van Dijk.

La Conmebol ya introdujo las pausas en las copas Libertadores y Sudamericana, sin cortes publicitarios y con micrófonos abiertos en cada banquillo, un cambio celebrado por los televidentes al poder escuchar la intimidad de los equipos.

La UEFA, en cambio, se niega a implementar pausas en sus competiciones.

- Entrenadores más intervencionistas -

El efecto de las pausas también derivó en la adaptación estratégica para entrenadores y jugadores en un deporte que siempre fue de dos tiempos.

"Buscamos lo que se suele hacer en un entretiempo normal y se hace ahí", explicó el seleccionador argentino, Lionel Scaloni, y reconoció que pueden beneficiar tanto al equipo que sufre como al que ataca.

Marcelo Bielsa, exseleccionador de Uruguay, criticó que "jugar cuatro tiempos en lugar de dos altera la concepción que culturalmente se había construido para interpretar el fútbol (...) No le agrega nada y le quita mucho".

Pese que no evitó la remontada argentina, la inédita imagen de Pickford pidiendo un "cooling break", o la de los colombianos usando chalecos refrigerantes, puede alimentar la percepción de que las interrupciones son capaces de cambiar el rumbo del partido.

Sin embargo, su efecto sobre el ritmo y la dinámica del juego no es significativo, como concluyó el estudio de un centro especializado de la Universidad Nacional de Costa Rica, uno de los primeros sobre el tema, que analizó los 72 encuentros de la fase grupal.

Sin una tendencia concluyente, algunos técnicos se han inclinado por abrazar la novedad. "Si ves algo, aprovechas para corregirlo. No creo que nos venga mal a los entrenadores", reconoció el mexicano Javier Aguirre.

En la misma línea opinó el Luis de la Fuente, el entrenador de la España campeona del Mundo: "Me parece una medida acertada en circunstancias de calor. Intentaré no agobiar a los jugadores en las pausas, lo que deben hacer es beber mucho".

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