Escándalos de abusos sexuales estremecen al deporte
AFP | De las gimnastas estadounidenses a los futbolistas ingleses, los recientes escándalos mostraron que el deporte puede ser un terreno propicio para los abusos sexuales, favorecidos en gran medida por la influencia psicológica ejercida sobre víctimas jóvenes que temen, por encima de todo, que su sueño de triunfar se trunque.
Desde hace cuatro años, Sebastian Boueilh, un exrugbier francés, se ha fijado como misión sensibilizar a clubes y a jóvenes contra los abusos sexuales a través de su asociación "Gigante con los pies de barro". Un problema que él conoció en primera persona, siendo víctima de abusos hasta la adolescencia.
"Se ven cada vez más casos en el deporte, algo que la gente no quería ver antes porque el deporte no es eso", cuenta a la AFP. Por su parte, la psiquiatra Muriel Salmona, especialista en esta materia, estima que "el deporte es un universo sobrerrepresentado en los actos violentos de carácter sexual".
"Hay un lazo muy fuerte con los entrenadores, casi de padre. El niño o el adolescente es totalmente dependiente de las decisiones de su entrenador, que tiene todo el poder para hacer que su carrera avance o se rompa", afirmó.
"Y el deporte es por otra parte disociativo, anestesiante en el sentido en el que lleva a los atletas a un estado emocional secundario, que hace más