Descubren brechas en la investigación sobre el comportamiento de hormigas neotropicales
Un estudio reciente del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) reveló que existen al menos 3,400 especies conocidas de hormigas en los trópicos americanos y aún más por descubrir; sin embargo, solo cuatro especies reciben la mayor atención de los investigadores.
La investigadora y comunicadora científica de STRI, Rosannette Quesada Hidalgo, se planteó qué se ha publicado sobre las hormigas en América en los últimos años. Su estudio, State of the ant: How broad is our recent knowledge of Neotropical ant behavior?, confirmó que, a pesar de la diversidad de especies neotropicales, no se está realizando suficiente investigación para comprender a estos insectos o su comportamiento.
“Nos estamos centrando en menos del 1% de las especies conocidas y nos estamos perdiendo mucha información útil para identificar otras especies que podrían convertirse en invasoras, plagas de cultivos o que podrían arrojar luz sobre la evolución de la sociabilidad”, explica Quesada.
En el artículo publicado en la revista Frontiers in Insect Science, Quesada y sus coautores (Yorlenis González, Dumas Gálvez, Peter Marting, Armando Castillo-Pimentel, Jane Aguilar, Stephen Cox, Carrie Smith y Sabrina Amador) revisaron publicaciones sobre hormigas neotropicales entre 2015 y 2022. Descubrieron que los estudios cubren solo alrededor del 10% de las especies; específicamente, la investigación reciente se concentra en especies invasoras o que causan daños económicos, y solo el 8% de los estudios se enfocan en el comportamiento.
Las especies protagonistas
La hormiga argentina (Linepithema humile), las hormigas cortadoras (Atta sexdens y Atta cephalotes) y la hormiga de fuego (Solenopsis invicta) son las cuatro especies más estudiadas. La hormiga argentina y la de fuego se han extendido fuera de su área geográfica, convirtiéndose en especies invasoras que causan pérdidas millonarias. Por su parte, las hormigas cortadoras de hojas, que lideran el número de estudios, son fundamentales en los ecosistemas neotropicales y un ejemplo clásico de mutualismo con hongos, aunque también son conocidas por su impacto negativo en cultivos de café, cacao, cítricos y algodón.
“El estudio del comportamiento de las hormigas parece centrarse principalmente en las especies que nos afectan a los humanos”, señala Quesada. “Más de la mitad de las especies registradas en publicaciones recientes sobre comportamiento aparecieron una sola vez en todos los estudios examinados, lo que significa que podríamos estar ignorando nuevos comportamientos, hallazgos y adaptaciones aún por descubrir”.
Desequilibrio geográfico
El informe también reveló un sesgo geográfico: la mayoría de los estudios sobre comportamiento utilizaron hormigas recolectadas en Brasil, Panamá, Costa Rica y México.
“Brasil posee una gran biodiversidad y una larga historia en el estudio de mirmecología”, afirmó Quesada. “Panamá y Costa Rica, pese a ser más pequeños, se benefician de organizaciones como la Organización de Estudios Tropicales (OET) y el STRI. Aun así, existen 41 especies de hormigas endémicas en Panamá de las que se sabe muy poco”.
En contraste, los investigadores no hallaron artículos recientes sobre hormigas en Nicaragua, Honduras, Guatemala, Belice o El Salvador, a pesar de su alta biodiversidad y de que algunos poseen una superficie mayor que Costa Rica o Panamá.
Lecciones de la sociedad miniatura
Estudiar el comportamiento animal ayuda a comprender mejor los patrones de la naturaleza. El espectro conductual de las hormigas ofrece una ventana a la evolución en acción, mostrando cómo surgen las innovaciones y cómo se adaptan las especies.
“Al igual que los humanos, las hormigas viven en sociedades y enfrentan problemas similares, como el tráfico, el diseño de senderos, la gestión de residuos y las epidemias”, comentó Sabrina Amador, científica de STRI y coautora del artículo. Amador describió recientemente cómo las hormigas cortadoras que transportan cargas excesivas pueden tener “puntos ciegos” y dificultades en los senderos, de forma similar a los atascos humanos.
Otros comportamientos de interés incluyen la eliminación de desechos, el control de enfermedades, la comunicación, la toma de decisiones y la estructura social. Los investigadores subrayan la necesidad de ampliar los estudios hacia especies y áreas geográficas menos conocidas. Cerrar esta brecha de conocimiento es fundamental para prevenir invasiones biológicas, proteger cultivos y avanzar en la comprensión de la evolución social.
Las hormigas, junto con avispas y abejas, pertenecen al tercer grupo de insectos más abundante. Los artrópodos son el grupo animal más grande de la Tierra, pero siguen estando subrepresentados en la literatura científica.