Tan cochino es el que deja que el perro haga sus necesidades donde le da la gana, como ese que, muy fino, lleva su bolsita para recoger el excremento y la deja en cualquier parte.
Caminar por las avenidas se ha vuelto una carrera de supervivencia, pues no sabes en qué lugar vas a encontrar un obstáculo, ya sea fresco o empacado.
Esto es parte de la conciencia y el civismo que cada persona tiene y, claro, un poco de lógica también; porque sabes que recoger no basta: debes encargarte de que ese residuo se lo lleve el camión de basura o se use de abono.