Entre vestidos de gala y pantalones cortos de playa, los perros rastreadores “no hacen ninguna diferencia” al olfatear cocaína y cannabis durante el Festival de Cannes, un evento que atrae tanto a la élite del cine como a vendedores y consumidores de drogas.
Cuando se acercan, los asistentes a veces se sorprenden al sentir un hocico husmeándolos durante varios segundos.
“El perro no hace distinción, sigue los olores, para eso fue entrenado, no tiene estereotipos”, indica un agente de la policía municipal en el paseo marítimo que bordea la bahía de Cannes, a pocos pasos de la alfombra roja por la...