Lo peor que le puede ocurrir a la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI) es que en la elección de un rector que ocupe el cargo vacante tras la renuncia de la doctora Etelvina de Bonagas venga de la política partidista y no de la academia. Si la UNACHI no recupera el rumbo y deja de ser “refugio” de los políticos y de partidos, el mismo escenario que se ha vivido en los años recientes se repetirá. Quien asuma ese cargo debe entender que no puede haber cabida a la politiquería y el clientelismo, que han causado gran parte de los problemas.