Hay melodías que el alma no olvida, y Billy Joel demostró que ni siquiera la salud puede silenciar el talento de una leyenda. Tras meses de una difícil ausencia forzada por un diagnóstico de enfermedad cerebral, el “Piano Man” volvió a hacer magia. El escenario no fue un estadio repleto, sino un anfiteatro en Wellington, Florida, donde la sorpresa se transformó en lágrimas de alegría y ovaciones de pie.
El ambiente era casual; el público se había reunido para escuchar a Turnstiles, una banda tributo, sin imaginar que el verdadero protagonista de sus canciones favoritas estaba entre ellos. Con un...