Con casi nueve años de trabajo comunitario en Panamá, Shirley Mosquera tiene clara la meta de “Mi Primera Cremita”, ubicado en Nueva Liberación, la 2000: convertirlo en un comedor infantil que no solo alimente a niños y madres, sino que genere oportunidades laborales y pueda replicarse en otras comunidades vulnerables.
La iniciativa, impulsada por Mosquera, refugiada colombiana que llegó al país en 2014, atiende actualmente a decenas de niños en condiciones de vulnerabilidad, priorizando los casos más críticos. “Aquí se atienden hasta 150 niños, y en actividades abiertas han llegado hasta 250”,...