Hay momentos en la vida profesional que nos definen y otros que nos obligan a reinventarnos. Cuando decidí emprender como consultora en gestión y prevención de riesgos, sabía que estaba eligiendo un camino exigente.
Era un sector donde la presencia femenina aún era limitada y donde el trabajo no se construía desde una oficina, sino en el territorio: caminando comunidades, escuchando realidades complejas y acompañando procesos que requerían no solo conocimiento técnico, sino también sensibilidad, firmeza y compromiso.
En ese momento, además, enfrentaba un desafío personal importante. Mi condición...