Mientras Panamá discute si la mina abre o cierra, otras amenazas ambientales avanzan casi en silencio y, peor aún, sin recibir la atención que merecen. La diatriba minera concentra titulares, opiniones y posiciones, mientras problemas que afectan directamente la salud cotidiana del panameño continúan creciendo.
El colapso de plantas de tratamiento de aguas residuales en barriadas, la limitada capacidad de algunas potabilizadoras, la contaminación de cuencas, la presencia de microplásticos en ecosistemas acuáticos y los riesgos asociados a agroquímicos, metales y toxinas muestran que no estamos frente...