Una crisis sin respuestas
El apagón del día viernes que afecto a muchos sectores de la ciudad hasta horas de la mañana siguiente, demostró la ausencia de un sistema de comunicación que mantuviera informada debidamente a la ciudadanía. Esto debe constituir un alerta para que en base a la experiencia, no se repita el malestar ciudadano. Las noticias en los medios cumplieron su parte, pero faltó vocería que nos dijera en debida forma qué ocurría, qué podíamos hacer y el tiempo que se debía esperar para lograr el retorno a la normalidad.
Como mínimo lo anterior, así cómo dónde se podía acudir en caso de urgencia. La ciudad de Panamá, al menos, se convirtió en un caos absoluto. Hubo sitios donde particulares se tomaron la tarea de dirigir a los conductores, porque ni siquiera el sistema policial se activó, tanto en el tránsito como en la seguridad de la comunidad, para garantizar tranquilidad. Incluso, a muchos nos sorprendió que una entidad como la CSS suspendiera alguno de los servicios que brinda a los asegurados porque hubo centros de atención afectados por el apagón.
Increíble, en una ciudad que hasta los supermercados tienen plantas eléctricas de emergencia, resulta que el Seguro carece de esta alternativa. En fin, un capítulo de los muchos acontecimientos que nos afectan a diario y en donde es evidente la falta de planes de contingencia. Panamá, un país de 4 millones de habitantes y con un presupuesto oficial que supera los $20 mil millones no tiene la capacidad para enfrentar situaciones que si no son simples, por lo menos no son trágicas como las que con frecuencia afectan a otros países de la región.
El autor es periodista.