Opinión

Un PRD no habla mal de otro PRD

02 de agosto de 2019

A las fuerzas políticas del PRD les hablo con propiedad; fui miembro de la escolta personal del general Omar Torrijos Herrera desde 1978 hasta 1981, con el grado de teniente.

Formé parte del equipo de asesores políticos (inteligencia política) junto con un grupo de civiles, desarrollando nuestras principales acciones clandestinas en la Revolución sandinista para tumbar al dictador Somoza; también en las guerras civiles del conflicto en Centroamérica. El líder, mi general Omar Torrijos, fue un soldado que ideó la formación del PRD.

No se inscribieron en el partido los militares, nos era prohibido a los miembros de la Guardia Nacional. Pero en todas las zonas militares, los jefes condujeron y apoyaron la inscripción del partido. Torrijos fue un militar profesional, el padre de la criatura, aunque con el pasar del tiempo han desconocido su procedencia, es otra historia.

Hubo siempre corrientes internas en el partido y se armonizaban, pero con la discusión política y no con la imposición de consignas. Se dialogaba, no se imponía. Como ahora.

Esto es dictadura de partido. A los civiles no se les ocurrió la creación de un partido político, sino a Omar Torrijos. Con visión de estadista, visualizó con las “las luces largas”, y se adelantó a los acontecimientos.

El PRD fue fundado el 11 de marzo de 1979 por el general Omar Torrijos Herrera, quien abrió ese día los libros de inscripción al partido, logrando en un solo día 57 mil adherentes, sin imaginar que las presiones de las fuerzas populares -sindicatos, obreros y campesinos- lo llevarían a una segunda apertura, que añadió 50 mil panameños más.

Un PRD no habla mal de otro PRD: sería callar, convertirse con su silencio en cómplice en un convidado de piedra o en un robot si un miembro del PRD es un maleante, corrupto, quinta columna, saboteador o entregado al Gobierno. Y solo porque un PRD no habla mal de otro PRD.

Eso iría contra la ética. Con esa consigna, lo que buscan es encubrir la época colaboracionista de la actual cúpula del PRD, los millones que recibieron a través de la Asamblea y que no bajaron a la membresía del partido, no se bañaron en regadera, y muchas otras acciones antiéticas.

El PRD no puede funcionar como una dictadura de partido, la que existe como modelo de gobernar en Rusia y Cuba; En donde solo se permite hablar y repetir lo que el partido quiere. * Ciudadano.

Dalmiro Elías
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