Opinión

Tres reyes magos

02 de agosto de 2019

Los tres reyes magos/ vienen calladitos/ a poner juguetes/ en los zapatitos./ Uno es alto y flaco/ el otro, gordiflón/y el otro un negrito/ de lo más picarón. Nunca he olvidado estos versos que, en mi niñez, me enseñó mi abuela materna.

Los versos de la abuela resumen lo que ha llegado hasta nuestros días, desde el siglo dos.
Lo que se conoce es que no eran magos, ni reyes y, quizá no eran tres, ni se llamaban Gaspar, Melchor, ni Baltasar. Mas, con el tiempo quedaron reconocidos como hechos aceptables nombres y circunstancias como se conocen hoy. El padre Miguel Fuentes (ACI Prensa) dice que si fueron “guiados por una estrella” es que eran conocedores de la ciencia de la navegación.

Sabios y científicos, no magos.
Otras fuentes señalan que los Reyes Magos eran once y, otros, doce, por aquello de los once apóstoles y las doce tribus de Israel. Pero, en el siglo III, el escritor y teólogo, Orígenes, propuso que fueran tres, por los tres regalos ofrecidos al Niño. Sobre los tres nombres conocidos, no fue hasta el siglo VI cuando se tomaron como respuesta las figuras de tres reyes con los nombres escritos, en un mosaico famoso en Rávena.

Lo del Rey Mago negro fue obra un artista del siglo XV.
Escogió el rey Baltasar para representar así a los pueblos africanos. Melchor encarnaría a los europeos y Gaspar a los asiáticos, las tres razas conocidas de la Edad Media.

Miguel A. Espino Perigault
espinomiguel21@gmail,.com
* El autor es periodista.

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