Opinión

Reflexiones de Semana Santa

02 de abril de 2026

En esta fecha, dirijamos nuestra reflexión hacia los débiles que sufren desamparo en medio de las adversidades de la vida. Se nos ha dicho que Dios creó al Jesús humano para redimir nuestros pecados o salvarnos del infierno, narrativa que nos ha acompañado hasta hoy. Lamentablemente, se ha venido debilitando el contenido social de amor al prójimo de esta visión. Ya ni se recuerda que la presencia de Jesús entre nosotros se observó entre los más pobres y necesitados del pueblo marginado.

Por el contrario, observamos la proliferación de falsos cultos y prácticas religiosas fariseas que, en nombre de Dios, han perpetrado las más abominables acciones contra la dignidad humana, y hoy ocultos, bajo otras máscaras, shows y discursos, siguen engañando y vendiéndose como falsos profetas.

En esta Semana Mayor, entonces, la vida y obra de Jesús por la paz y la justicia, adquiere mayor relevancia.

Los crucificados de hoy: refugiados que huyen de la violencia y de la guerra; migrantes que escapan de la persecución; desamparados sin tierra y sin hogar; poblaciones zombies que deambulan en ciudades enfermas, marcadas por el frío materialismo tecnológico; y otras víctimas fatales del fanatismo y el sectarismo, reviven la necesidad espiritual de un mayor compromiso con los mensajes éticos del Gólgota, que siguen allí para ser materializados en un mundo más humano.

No obstante, estos tristes eventos de la crucifixión deben rememorarse a la luz del Jesús resucitado que sigue entre nosotros, como hecho trascendental y transformador a ser reivindicado. * Licenciada en turismo y escritora.

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