Opinión

Llegará el momento de la toma de decisiones

30 de agosto de 2022

En diferentes escritos hemos estado emitiendo comentarios con respecto a las medidas que ha tomado la Mesa de Diálogo, en donde el Gobierno Nacional participa, con el fin de tratar de llegar a entendimientos con parte de los grupos que propiciaron los cierres de calles y las protestas en las últimas semanas.

Para todos es conocido que se inician estas protestas con tres puntos fundamentales que eran: el costo del combustible (gasolina y diésel), el costo de la canasta básica y el costo de los medicamentos. Ante estas solicitudes se inició la mesa y hasta el momento se lograron consensuar un precio de subsidio para el combustible de $3.25, en el caso de la canasta básica de alimentos decidieron regular los precios de 72 productos de la misma, incluso incluyeron productos que no son alimentos, así que mejor hablemos de una canasata básica; y finalmente se reguló un descuento del 30% en un listado de medicamentos básicos.

Posteriormente se hace otro decreto que habla de la apertura del mercado; o sea que se toman dos decisiones diametralmente opuestas o incongruentes para ver si se soluciona el precio de los medicamentos.Siempre sentimos que el Gobierno Nacional fue condicionado y muy presionado a esa mesa. Esto, bajo mi entendimiento, a provocado que se hayan tomado decisiones políticas y no técnicas, que en corto plazo pueden traer males peores.

Sobre el combustible podemos interpretar que la medida es del agrado de toda la población y fue aceptada casi por todos, aunque después tendremos que ver de donde sale el dinero para pagar el hueco tan grande que va hacer en los dineros estatales, que son de todos los panameños.Cuando hablamos de los 72 productos regulados en canasta básica desde el inicio advertimos que se iban a dar desabastecimientos y escasez de productos.

Una razón simple es que los proveedores no tienen porque tener las presentaciones de la regulación; ya que El Estado no puede obligar a la Empresa Privada a vender y comprar algo al precio que le quieran imponer. Los resultados ya se están viendo en los establecimientos que no tienen ciertos productos. No había que ser adivino para pronosticar esa situación.

Con los medicamentos ocurrió lo mismo, les regularon con un descuento del 30% y las farmacias pequeñas decidieron no vender y de una vez se percibió la falta de medicamentos. Nadie puede vender más barato de lo que compra, regla simple del mercado y de la inversión privada.

Después se decide abrir el mercado pero pareciera que la apertura que se ha vendido es la de compra de medicamentos por las farmacias directamente, cuestión que muchas de ellas no tienen capacidad de hacer. La apertura debe ser para que entren más competidores sin trabas y sin barreras de entrada al comercio. Que saquen su permiso de operación y empiecen a competir, pero pareciera que esa no es la apertura que promueven o por lo menos no lo han explicado bien.

Conociendo este escenario, hemos sido claros al decir que parte de esa mesa de dialogo sabía muy claramente que esas cosas iban a ocurrir, aunque eran propuestas de ellos mismos. Conocían el final de las mismas, lo que demuestra que no tienen ningún interés en resolver el problema. Ya escucho desde hace una semana las amenazas de que van a volver a cerrar si sus propias propuestas no resuelven el problema. Esto es incongruente las proponen y después le quieren pasar la culpa a quien se las aceptó.

La pregunta es que decisión tomará el gobierno si inician nuevamente los cierres de calles por los que se hacen llamar el pueblo. Quiero recordarles que el pueblo somos todos y nadie tienen derecho a privar de sus derecho a los demás. No se puede permitir que nuevamente se desestabilice el país de esa manera y hay que utilizar todo el peso de la ley a quien violente los derechos de los demás, que también son pueblo y muchos más que los que están protestando. El daño causado es incalculable cuando estas cosas se dan y hay cortarlas de raíz.

* Autor es abogado y exadministrador de ACODECO.

Pedro M. Meilán

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