Opinión

La política exterior de Panamá en la Era Mulino: China, Trump, y el near-security

30 de diciembre de 2024

San Petersburgo, Rusia. Las declaraciones del presidente electo de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, sobre el Canal de Panamá y la injerencia China en nuestro país, pone de manifiesto los aspectos predominantes de la política exterior estadounidense de los últimos 12 años, por lo que no deberíamos espantarnos sino entender que Panamá tiene que hacer una revisión profunda de su propia política exterior. Mientras que EE. UU. siempre ha tenido claros sus intereses nacionales y su política exterior en este siglo ha tenido un consenso bipartidista, América Latina y el Caribe (ALC) ha presentado síntomas de una arritmia política que ha fragmentado aún más la región. En el caso de Panamá, los últimos dos gobiernos cometieron errores que han logrado que el presidente electo de nuestro socio y aliado estratégico ponga en entredicho nuestra soberanía nacional y los pilares que sostienen esta relación.

La política exterior del presidente Varela fracasó: la imagen internacional de Panamá desmejoró, no hubo sostenibilidad del crecimiento económico, no se elaboró una estrategia para la transformación de la matriz económica a largo plazo, no se logró atraer inversión extranjera directa (IED), no se amortiguó el impacto de los ‘Panama Papers’, y estableció la relación diplomática con China contrario a los intereses nacionales y a los patrones globales que ya he mencionado en este diario. Peor aún, la política exterior del P. Cortizo fue nula: ignoró la crisis migratoria, engavetó la relación con China, incrementó la deuda externa poniendo en riesgo la salud fiscal, faltó a la transparencia y a la rendición de cuentas, debilitó el estado de derecho siendo negligente en el manejo del contrato minero, lo cual afecta a largo plazo la atracción de IED y la reactivación económica poscrisis del Covid19. Ambos gobernantes ignoraron las señales de las administraciones Obama y Biden en cuanto al nuevo aspecto de la relación triangular entre EEUU, China y Panamá y ALC: near-security.

Aunque Panamá no ha logrado aprovechar al máximo su plataforma logística, mucho se habla del ‘near-shoring’, sin tener en cuenta que el desempeño del país dependerá primero del ‘near-security’ concepto que indica que – debido a la importancia global de Panamá y su cercanía a EE. UU. – los aspectos económicos, financieros, comerciales y de atracción de IED están supeditados a la piedra angular de Washington: seguridad nacional. A eso se ha referido Obama, Biden y ahora Trump. El 2025 le exigirá al P. Mulino: (1) definir una política exterior disruptiva, (2) hacer que China se adhiera al Tratado de Neutralidad y entonces elaborar una política hacia ese país, (3) recalibrar el rol del istmo de Bolívar frente a la crisis política de Venezuela y la crisis migratoria, (4) mejorar sus relaciones con Colombia, (5) incluir a Panamá en bloques económicos que potencien sus características competitivas, (6) mejorar la salud fiscal, (7) incrementar su lucha contra el crimen transnacional organizado y las economías ilícitas, (8) reactivar la industria minera, lo cual incidirá en (9) limpiar la imagen de Panamá, su estado de derecho, y la protección de las inversiones extranjeras.

* El autor es consultor, politólogo y exdiplomático.