Opinión

¿La igualdad es un sueño?

24 de noviembre de 2022

En la vigésima segunda edición de la Copa Mundial de Fútbol Masculino de la FIFA se desarrolla en Doha capital de Catar, la primera que se celebra en Asia Occidental, un país árabe y de mayoría musulmana así como el de menor extensión territorial.

También es la Copa más corta desde 1978, pues solamente tiene veintinueve días a diferencia de los treinta y dos habituales en los últimos campeonatos y es la copa que nos demuestra lo desiguales que somos los seres humanos.

Que aunque todos pertenecemos a una misma especie, el lugar donde vivimos, la forma en que nos criaron, las costumbres y tradiciones de nuestra región del planeta, convierte a cada grupo en endémicos pero con marcadas diferencias.

El mundo musulmán, con reglas estrictas y costumbres arraigadas, ha tenido discrepancias con el occidente, pero también debemos ver lo desigual que es el Oriente Próximo, concepto que incluye Turquía, Siria, Líbano, Israel y Palestina, Jordania, Irak, Irán, Kuwait, Baréin, Catar, Arabia Saudí, Yemen, Omán y Emiratos Árabes Unidos, y normalmente también Egipto.

Algunos de ellos conocidos por ser naciones sumidas en guerras civiles y militares por décadas, con economías inexistentes, pobreza, dependientes de otras naciones y pobre o nulos servicios básicos.

Entonces, ¿dónde están las semejanzas?, solo en el hecho que la mayoría de sus habitantes practican el islam, pero esto no te garantiza la prosperidad de su sociedad, una vida de paz y con las mismas reglas para todos.

Del otro lado tenemos países Cristianos, con sus diversidades ramas religiosas pero con la misma base, aunque en ella también encontramos diferencias parecidas a las los musulmanes. Si nos vamos al Oriente, el conflicto es parte de sus vidas y aunque comparte mucho en común las desemejanzas los mantiene alejados, una prueba Corea del Norte y Corea Del Sur; China y Taiwán.

Entonces la pregunta es: ¿en qué es igual la especie humana?, si me preguntan, podemos ser similares pero nunca iguales. La igualdad es un sueño y es la principal razón de nuestras diferencias, queremos que todos compartan nuestras creencias, pensamientos, reglas, gustos y hasta derechos; pero cuál ha sido el costo de este afán, una evolución estancada en muchos países, el proceso extinto, la esperanza sombría y en muchos casos retrocesos en la convivencia pacífica entre los pueblos.

* La autora es periodista.