Opinión

La educación panameña exige decisiones reales

25 de febrero de 2026

Hoy, 2 de marzo de 2026, iniciará el año lectivo en Panamá. Miles de estudiantes regresan a las aulas con esperanza, pero el sistema educativo continúa mostrando problemas estructurales que no pueden seguir postergándose.

Según datos oficiales del Ministerio de Educación, en 2024 más de 26,000 estudiantes reprobaron materias clave como matemáticas, ciencias y español. Además, alrededor de 2,500 abandonaron el sistema educativo, principalmente en el nivel medio. Detrás de cada cifra hay jóvenes que no recibieron el acompañamiento oportuno.

Estudios conjuntos de UNICEF y MEDUCA advierten que más de 190,000 estudiantes están en riesgo de deserción debido a la sobreedad escolar. Aunque Panamá mantiene altos niveles de matrícula en primaria, la permanencia disminuye en secundaria, afectando el desarrollo social y económico del país.

Esta realidad no es solo estadística; se vive diariamente en las aulas. Son estudiantes que pierden motivación, pensamiento crítico y herramientas fundamentales para su vida ciudadana.

La Asamblea Nacional debe legislar con base en datos y no en discursos. Panamá necesita planificación educativa a largo plazo, acompañamiento académico efectivo y reformas que se ejecuten y evalúen.

Invertir en educación no es un gasto: es una decisión estratégica de país. El futuro no se improvisa: se prepara.

El autor es estudiante universitario.

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