Juego limpio: Las tecnologías nos rebasan y renunciamos a ser ricos
Leí una publicación de Forbes Centroamérica del economista panameño Eric Molino Ferrer, quien advierte sobre las grandes oportunidades para atraer inversiones en energías limpias. Según explica, las grandes compañías tecnológicas necesitan invertir con urgencia, pero buscan países que ofrezcan condiciones clave: suministro eléctrico suficiente y confiable las 24 horas, precios competitivos y una sólida conectividad regional. En este último aspecto, Centroamérica ya cuenta con una ventaja importante: el SIEPAC, el sistema de interconexión eléctrica regional.
Resulta que estas compañías están dispuestas a invertir centenares de millones de dólares en centros de datos y tecnología. Ante esta oportunidad regional, existen ciertas limitaciones, como las obsoletas redes de transmisión eléctrica, las relativamente altas pérdidas de energía, precios altos, falta de integración mercado regional, escasez de inversiones en infraestructura y algo muy importante: habría que garantizar SEGURIDAD JURÍDICA Y CONTRATOS ESTABLES.
En síntesis, el reto no radica en generar más energía, sino en la capacidad de poder entregarla de manera segura y confiable.
En este contexto prometedor, como señala el economista Molino Ferrer, Panamá podría estar mejor posicionada que el resto de Centroamérica. Ya es un centro logístico, comercial y de servicios internacionales; usa el dólar estadounidense como moneda de curso legal; posee una ubicación geográfica estratégica y cuenta con conectividad mediante cables submarinos de fibra óptica. Todo ello le da una ventaja real para consolidarse como centro regional de datos e infraestructura digital. El futuro es hoy.
Un solo campus de centro de datos de 100 MW puede requerir miles de millones en inversión, partiendo de la ventaja que ya la región genera más de la mitad de su energía proveniente de fuentes renovables al contar con recursos hidroeléctricos, geotérmicos, solares y eólicos, a lo que se suma la cercanía a Norteamérica. 5 campus de estos podrían representar entre 12,000 y 18,000 millones de dólares en inversión, dado que se espera que la demanda eléctrica de esos centros de datos prácticamente se duplique para el 2030.
Panamá y Centroamérica deberían aprovechar la oportunidad para captar estas inversiones en lugar de seguir endeudándose. Hay que pensar en la generación masiva de empleos y no en destruir los que se han creado. Si en una sinergia entre los gobiernos, poblaciones y empresas se logra superar las limitaciones existentes, hacer los ajustes necesarios para atraer esa potencial inversión en lugar de espantarla, esta región se orientaría hacia el futuro que ya está aquí.
Este futuro también requiere y demanda los materiales necesarios para la construcción de esas infraestructuras, redes, centrales y equipos para hacer realidad esta oportunidad. Los Estados que aprovechen su riqueza en minerales estratégicos o críticos, no solo con su explotación sino también con la construcción de plantas de procesamiento para agregar valor a su producción, proyectándose de manera coherente hacia el desarrollo, lograrán mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos al alcanzar el ansiado estado de bienestar, del cual nos hemos ido escapando como sociedad en la región.
Felicito al compatriota Molino Ferrer y ojalá hubiese en el país más profesionales con visión y claridad como la encontrada en la publicación de Forbes Centroamérica.
ACTA NON VERBA.
* Ingeniero en minas.