El cinturón de fuego y el doblete sísmico
Dice el aforismo popular que “cuando veas las bardas de tu vecino arder, por las tuyas den remojo”, advertencia clásica sobre la prudencia y la prevención. debemos tomar medidas para protegernos, ya que el problema que sufre el vecino, podría alcanzarnos, en referencia al terremoto que sacudió a Venezuela.
Aun no salimos del asombro y la pesadumbre luego del fenómeno conocido como “doblete sísmico”, ocurrido el pasado miércoles 24 de junio de 2026, una de las mayores catástrofes en la historia contemporánea de Venezuela. Dos terremotos masivos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos, impactaron la región centro-norte del país, uniendo la energía destructiva de ambos eventos sin dar tiempo a que las estructuras se estabilizaran.
Los geólogos explican que este evento histórico responde a la fricción acumulada en la zona de contacto entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, activando de forma sucesiva los sistemas de fallas del norte del país (como Boconó y San Sebastián). No se registraba un sismo de tal magnitud en territorio venezolano desde el terremoto de Caracas de 1967.