Opinión

Deshojando margaritas

24 de enero de 2023

“Lejos...muy lejos donde despierta el sol y descansa la luna”. Desde el vientre muchos experimentamos el amor como el empirismo más placentero y esencial de la vida. De una manera u otra nos lanzamos en busca de amor, pensando que se tratara de un manantial de felicidad.

Amar y ser correspondido, es sin duda nuestro mayor anhelo, dándole un valor inapelable, que lamentablemente no siempre es la realidad.

El problema es que no hemos conseguido comprender conscientemente qué es realmente el amor; a veces algo complejo y otras veces placentero o doloroso.

Para permitirnos que el amor more en nosotros, debemos sacar el arrume de insensateces que hemos aprendido a lo largo de la vida. Aprender a vivir ese amor connatural para que permanezca en nosotros...y la magia se da, basada en sanas costumbres que permiten acrecentar el amor. Pero, también es importante reconocer que muchos de los tropiezos y conquistas en el amor, son nuestra responsabilidad.

El amor responsable es parte de este crecimiento, en ocasiones cargamos sobre nuestros hombros toda la responsabilidad como pareja, sin darnos cuenta que somos parte, no un todo.

Para que todo siga girando, debemos ser inteligentes, sensibles y responsables de cada palabra, cada acto, de lo que se dice y no se dice.

* El autor es docente.