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Monseñor Ulloa: “La mujer no es espectáculo ni mercancía”

19 de febrero de 2026

El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, hizo un llamado urgente a la conciencia nacional ante las manifestaciones de degradación observadas durante las recientes celebraciones del Carnaval, poniendo en primer lugar su preocupación por la denigración de la mujer en algunas presentaciones públicas.

Ulloa advirtió que “una sociedad se mide por la manera en que trata a sus mujeres” y señaló que “cuando, en nombre del entretenimiento, la mujer es reducida a objeto visual, instrumento de provocación o recurso publicitario, se produce una herida profunda en el tejido moral del país”.

“La mujer no es espectáculo ni mercancía. Es persona, es dignidad, es imagen de Dios y columna fundamental de la familia y de la sociedad”, subrayó, afirmando que “la banalización de su dignidad, aunque sea entre música y aplausos, tiene consecuencias culturales que no pueden ignorarse”.

En su mensaje, el arzobispo Ulloa aclaró que “no se trata de moralismo ni de nostalgia estéril, sino de responsabilidad cultural”.

Monseñor señaló que la verdadera libertad no consiste en la autoexposición sin límites ni en la búsqueda de validación superficial, sino en reconocer el propio valor y dignidad. Asimismo, enfatizó que el empoderamiento auténtico no puede confundirse con dinámicas que terminan reforzando la cosificación.

Reconociendo que el Carnaval forma parte del alma de los pueblos y constituye una tradición histórica de creatividad, identidad cultural y encuentro intergeneracional, monseñor Ulloa expresó que precisamente por su valor social resulta más doloroso cuando se deforma su esencia. Indicó que el carnaval puede ser alegre sin ser vulgar, creativo sin ser ofensivo y competitivo sin ser degradante.

El mensaje también incluyó un llamado a las autoridades y organizadores para revisar reglamentos y criterios de supervisión, recordando que no todo vale en nombre del turismo o la rentabilidad.

Invitó a patrocinadores y medios de comunicación “a asumir su responsabilidad ética, ya que lo que se promueve y amplifica moldea mentalidades”. También, exhortó a las tunas y agrupaciones a redescubrir el ingenio y la elegancia como formas superiores de competencia, y a las familias a educar en el respeto y el valor de la dignidad personal.

Finalmente, monseñor Ulloa reiteró que no se condena la fiesta ni la alegría popular, sino la degradación que hiere la dignidad humana. “Recuperar el Carnaval es recuperar el respeto”, afirmó, señalando que Panamá merece celebraciones que enaltezcan su identidad y fortalezcan una cultura que construya, no que erosione.

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