La Pitaloza de Herrera: el epicentro del sismo de 7.5
La actualización del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá reportó que la ruptura de la falla abarcó una extensión de más de 1,400 kilómetros cuadrados, afectando la Península de Azuero y otras provincias
La Pitaloza Arriba (en el corregimiento de La Pitaloza, distrito de Los Pozos, provincia de Herrera), un pueblo con una herencia precolombina muy arraigada, famoso por sus piedras de amolar, la ganadería y actividades agrícolas, ha pasado a los libros de historia. Situado directamente sobre el sistema de fallas de Azuero-Soná, el poblado se convirtió en el epicentro del sismo de magnitud 7.7 que sacudió con fuerza al país el pasado 9 de octubre.
Allí, poco después de la hora del almuerzo de ese viernes 9, muchas casas, puentes, escuelas y centros de salud quedaron en ruinas tras sentir los embates de la naturaleza. Hoy, las familias cuentan el suceso agradecidas por la vida, pero con el dolor de haber perdido un pedazo de su herencia, su cultura y sus recuerdos; con resiliencia, intentan recuperarse.
ml | Conocida como un refugio de vida silvestre, Isla Cañas (frente a las costas del distrito de Tonosí, provincia de Los Santos), quedó inundada tras el sismo del 9 de octubre. Sus habitantes, cerca de 300 personas, de una manera rápida y casi milagrosa fueron evacuados en lanchas en menos de 30 minutos pasado el terremoto. Hoy, están durmiendo en carpas, necesitan ayuda y ver si aún se puede regresar a lo que una vez fue su hogar. Se reporta que el refugio de tortugas quedó con daños del 75%.
ml | La furia subterránea no se detuvo en las fronteras de Azuero. Kilómetros más allá, la provincia de Coclé sintió con crudeza el azote del sismo, dejando una huella de destrucción especialmente en Penonomé. Allí, el desplome de fachadas, las profundas grietas en el histórico edificio de la Gobernación y los severos daños estructurales en la emblemática Catedral San Juan Bautista transformaron la tarde en un escenario de desespero, sumando el dolor de la pérdida material a la angustia de una población que vio tambalear sus cimientos.
ml | El corregimiento de Bahía Honda, ubicado en el distrito de Soná (provincia de Veraguas), enfrenta un panorama crítico tras registrarse múltiples viviendas con daños estructurales severos, rajaduras profundas, colapsos y derrumbes totales que han dejado a numerosas familias damnificadas y sin un lugar donde habitar a consecuencia de la recentísima actividad sísmica.
Las autoridades se han dirigido hacia esa zona y ya se evalúan los daños, pero el miedo persiste tras la cantidad de réplicas, 600 hasta ayer.
ml | La onda expansiva rasgó también el suelo de Veraguas, ensañándose con el misticismo y la fe de su gente. En Santiago, el pánico tomó la Avenida Central mientras pedazos de la estructura de la Catedral caían al suelo, agrietando el edificio municipal y forzando el cierre de las calles ante el asombro de los transeúntes. Pero el dolor espiritual más profundo se sintió en Atalaya. Allí, el histórico santuario del Jesús Nazareno, refugio de millones de peregrinos, no pudo resistir el embate y el colapso de la parte superior de su emblemática torre campanario.