Internacionales

34 muertos y el aeropuerto de Donetsk en manos de los separatistas

01 de agosto de 2019

Donetsk (Ucrania) (AFP) - Ucrania ha vivido este jueves una de sus jornadas más sangrientas de los últimos nueve meses de conflicto en el este, con la muerte de al menos 34 personas, mientras el Ejército abandonaba en manos de los separatistas el estratégico aeropuerto de Donetsk.

Desde el inicio del conflicto, en abril, con la anexión de Crimea por parte de Rusia y el despertar de los separatismos prorrusos en el este del país, más de 5.000 personas han muerto en los combates entre las tropas leales a Kiev y los insurgentes, según la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Por su parte, los ministros de Exteriores ucraniano, ruso, francés y alemán se reunieron este jueves en Berlín para continuar las conversaciones de paz, pero el encuentro resultó ser inútil, ya que pocas horas después, se conoció la muerte de 13 civiles en un trolebús bombardeado en Donetsk, que dejó también una decena de personas heridas, según un primer balance de los servicios de emergencia de este bastión rebelde.

Tras este ataque, el peor desde la firma de los acuerdos de paz de Minsk en septiembre, los separatistas exhibieron a los prisioneros ucranianos, una veintena de soldados que fueron obligados a desfilar entre el aeropuerto de Donetsk y el lugar donde ocurrió el bombardeo del trolebús. Decenas de habitantes de Donetsk les rodearon y lanzaron trozos de cristal y diversos objetos desde las ventanas de los edificios colindantes, según una periodista de la AFP presente en el lugar.

El Gobierno ucraniano acusó inmediatamente a los separatistas del ataque, producido, sin embargo, en territorio bajo control rebelde. 'El lugar donde el vehículo fue golpeado está situado a 15 kilómetros de la zona donde se encuentran las fuerzas antiterroristas (nombre dado por Kiev a las tropas que combaten a los separatistas)', afirmó el ministerio de Defensa en un comunicado.

El ministro ucraniano de Exteriores calificó el ataque de 'tragedia'. 'Por estos ataques terroristas, los civiles ucranianos sufren. Rusia debe detener a los terroristas', dijo Pavlo Klikin en su cuenta de Twitter.

La matanza se produjo solo 8 días después de la muerte de otros 12 civiles en un autobús igualmente bombardeado cerca de Volnovaja, a 35 kilómetros al sur de Donetsk, del que Kiev y los rebeldes se acusan mutuamente. Asimismo, diez soldados ucranianos han muerto en las últimas 24 horas, según el Ejército, mientras que una mujer falleció en Lugansk y 10 personas más murieron en Gorlivka, en la región de Donetsk.

- Con el aeropuerto, cae un símbolo -

En el frente militar, el conflicto ha vivido un punto de inflexión con el anuncio de retirada de las tropas ucranianas del aeropuerto de Donetsk, posición estratégica y simbólica, pese al actual estado ruinoso de la infraestructura, por cuyo control peleaban ambos bandos desde mayo.

Los rebeldes lanzaron una gran ofensiva el 15 de enero para hacerse con las posiciones defendidas por los soldados ucranianos, apodados 'ciborgs' y elevados a la categoría de héroes por Kiev. El domingo, el Ejército aseguró que había repelido el ataque, pero al final debieron abandonar su posición, en la nueva terminal del aeropuerto. 'Hemos fracasado en mantener el control de la nueva terminal', admitió Yuri Biriukov, un consejero del presidente, Petro Poroshenko, si bien aseguró que el aeropuerto 'era y sigue siendo una línea de frente'.

El fracaso es mayor si cabe, habida cuenta de que en agosto debieron retirarse igualmente del aeropuerto de Lugansk, la otra región secesionista. El comandante del batallón Azov y diputado del partido Frente Popular, Andrei Boletski, no podían esconder su amargura: 'Negociar ahora es estúpido, malvado y una traición. Tras una derrota, no se puede esperar un armisticio en buenos términos. No hay nada más humillante e idiota que esperar la compasión del enemigo', escribió en su página de Facebook. El ministro de Exteriores ucraniano prefirió considerarlo en términos de 'batalla diplomática' con el Gobierno ruso, una batalla en la que, según él, 'nadie ha ganado ni perdido'. La situación, mientras, se vuelve más y más compleja sobre el terreno.

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