Las ballenas azules
Un equipo de científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), liderado por Héctor Guzmán, logró un hito histórico: marcar con satélite a ballenas azules en las islas Galápagos.
Este estudio utilizó tecnología de telemetría para seguir los movimientos de 16 de estos gigantes del océano, revelando datos sobre su comportamiento migratorio y sus hábitos alimenticios.
Los resultados de esta investigación son cruciales para entender cómo podemos proteger a la especie más grande del planeta, que actualmente está clasificada como “En Peligro”, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
De acuerdo con el Smithsonian, antes se creía que las ballenas azules solo utilizaban Galápagos para reproducirse durante el invierno austral y luego regresaban a zonas de alimentación en Chile y Perú. Sin embargo, los datos de los transmisores contaron una historia diferente.
La mayoría de las ballenas permanecieron en las Galápagos, demostrando que el archipiélago es una zona de alimentación crítica. Viajaron hasta 2,400 kilómetros en 98 días, aventurándose en aguas continentales ecuatorianas e incluso en Perú, pero con una preferencia marcada por las aguas profundas y frías de las Galápagos.