El robo de ‘smartphones’ se ha perfeccionado con el empleo de un producto de uso común en las cocinas, el papel de aluminio, que permite crear una jaula de Faraday que evita que el dispositivo sea geolocalizable, aunque esta técnica rudimentaria no es infalible.
“El papel de aluminio puede dejar a un móvil prácticamente mudo”, ha confirmado a Europa Press el gerente global de Operaciones de Consumo de Panda Security, Hervé Lambert. “Es física básica. El aluminio conduce la electricidad y, cuando envuelve por completo, el dispositivo actúa como una jaula de Faraday rudimentaria que atenúa o bloquea...