Ya se ha vuelto costumbre ver a taxistas, transportistas y conductores particulares agarrarse a puños en la calle por cualquier desacuerdo: porque uno rebasó al otro de forma abrupta o simplemente lo ‘rofeó’.
Sin embargo, en los últimos meses, estas disputas han escalado a niveles de violencia alarmantes. Hoy, los protagonistas portan armas de fuego, machetes, varillas de acero, bates, palos y cuanto artefacto sirva para herir al contrario.
Más allá de las llaves indispensables para arreglar un desperfecto mecánico, nadie debería portar esos objetos.