Kazane Kajiya, que tuvo que viajar al extranjero para someterse a una intervención de esterilización, ha llevado ante la justicia la ley que limita ese derecho en Japón, un país envejecido y obsesionado con la caída de su natalidad.
Kajiya, de 29 años, nunca quiso tener hijos y califica su decisión de "corte de mangas" a la sociedad japonesa, donde las mujeres que optan por la esterilización "ni siquiera se supone que existen", explica a AFP.
Junto con otras cuatro mujeres, ha llevado ante los tribunales la constitucionalidad de una ley de 1940 de "protección de la maternidad", una de las más restrictivas...