La salud física es indispensable para el desarrollo de la actividad deportiva; sin embargo, el bienestar emocional y psicológico de nuestros atletas, en especial de aquellos que enfrentan eventos internacionales de gran envergadura, debe ser un pilar fundamental. Deportistas de muy corta edad llevan sobre sus hombros la responsabilidad de representar al país, a sus familias, a sus clubes y a sus entrenadores. En ocasiones no logran los objetivos previstos o, por el contrario, alcanzan un éxito repentino sin contar con las herramientas para gestionarlo.