Desde mediados de la semana pasada se lanzó una operación policial a gran escala para reducir el impacto de la actividad criminal de las pandillas y el sicariato, en particular en las provincias de Panamá y Colón.
La permanente guerra violenta de los pandilleros se relaciona con el tráfico de drogas, el “tumbe” y las rivalidades entre los cabecillas de esas organizaciones.
Para que el país no sea atrapado por los grupos criminales tal como han tratado en México, Ecuador o Colombia, Panamá tiene que mantener el nivel de accionar de los organismos de seguridad con el combate a las drogas, la persecución...