Un residente del distrito de San Miguelito, que se identificó como jubilado, se mostró molesto porque su vehículo ocupa la acera pública y recibió una advertencia para moverlo a otro espacio donde no obstaculice el libre paso de los peatones.
Se volvió común, en todo el país, que particulares, buses, camiones de reparto y taxis ocupen aceras, vías transitadas o servidumbres para estacionarse, sin importarles que quien camina debe arriesgarse usando la calle como paso.
Lo mismo ocurre en el distrito capital, donde miles de ciudadanos de a pie son afectados por la inconciencia ciudadana.