Remy, un tatuador profesional, inserta meticulosamente diminutos puntos de pigmento en el cuero cabelludo de personas calvas para simular la presencia de cabello, una técnica cosmética en la mira de las autoridades sanitarias de Japón.
Mientras en gran parte del mundo el “maquillaje permanente” es considerado un procedimiento cosmético, Japón ha tomado otra vía.
Las autoridades estiman que estas prácticas corresponden al ámbito médico y han multiplicado las advertencias e incluso las amenazas de acciones penales contra quienes las realizan sin una licencia sanitaria, como es el caso de Remy, un residente...