En diversas áreas del país (sobre todo en la metrópolis) se siguen viendo montoncitos de basura, tal vez por falta de frecuencia de la recolectora o porque la gente no le da la gana depositar sus desechos en el lugar correcto y a la hora que le corresponde. En cualquiera de los casos, el final es el mismo, esquinas feas, calles sucias, llenas de cartuchos y papeles. Si a esto le sumamos el problema de aguas negras, tenemos una bomba de tiempo. Quien recorra desde Perejil hasta la Plaza 5 de Mayo, y sus alrededores, sabe de lo que estoy hablando.