Opinión

Cosas que no se pueden pasar por alto

15 de agosto de 2022

En diferente ocasiones he manifestado que el camino a seguir en estos momentos en el tema de alimentos y medicamentos es la apertura del mercado. 

A mi criterio, sustentado con ejemplos de otros países e internos, he mantenido que los controles y regulaciones de precio no son la salida y que al final lo que crean es desabastecimiento, escasez y mercados negros. No puedo aceptar teorías y tesis de muchos de los participantes en el dialogo y en mesas de debate que nos informan que cuando existía la Oficina de Regulación de Precio no había escasez, porque precisamente recuerdo de muy niño, que a cada rato había que traer de afuera alimentos que estaban desabastecidos. Recuerdo clarito el tema de cebolla, arroz, etc., aunque en el tema arroz debemos ser claros que en los años 70 llegamos incluso a cumplir con la demanda nacional y se pudo exportar en pocas cantidades, cosa que no a ocurrido nuevamente y tenemos que estar importando el arroz, bajando el arancel que nunca se refleja en el precio al consumidor. Solamente verifiquemos que viene ocurriendo en las últimas semanas con el tema arroz.

 No hay arroz de primera, no por desabastecimiento, sino porque solamente están empacando especial por no tener precio controlado y así le ganan más. En esa acción hay dos faltas, la primera es que el arroz no cumple con la calidad y el arroz empacado especial a veces no califica ni de primera, situación que ya fue detectada por ACODECO, que puede multar hasta 75 mil dólares en materia de protección al consumidor. La segunda es que si se pusieron de acuerdo para empacar este arroz entre varios agentes económicos, entonces violaron normas de competencia y deberán ser investigados por ACODECO, que pueden imponer sanciones hasta de un millón de dólares de comprobarse la falta.

En el caso del control de medicamentos no puedo estar de acuerdo con el mismo y la respuesta la estamos viendo en el mercado. Agentes económicos que saldrán del mismo o sencillamente no venderán más estos productos creando escasez (Cierre de farmacias pequeñas). Hay que abrir el mercado a través de la importación paralela y fortalecer las autoridades de vigilacia de salud porque entrarán más competidores. No entiendo por qué razón no puede traer él que quiera medicamentos o que un distribuidor de los países donde se vende más barato no pueda venir a Panamá también a competir. El Estado debe buscar conversaciones como país con los fabricantes y ser más dinámico para conseguir los medicamentos de la Caja del Seguro Social. Salir de todo personal que permita que haya desabastecimiento por temas burocráticos o de cualquier índole.
 El Estado no tiene porque esperar un desabastecimiento para comprar, puede hacerlo cuando quiera. También estamos pasando por alto que la Ley 6 de Jubilados que se promulgó en 1987 establece en su artículo 6 que “los descuentos y concesiones a que se refiere esta ley serán deducibles del impuesto sobre la renta” (el suplido y subrayado es nuestro). Como es posible que El Estado nunca ha querido reconocer este derecho que está en la ley. Es más, por no querer aplicar ese descuento al gasto es que nos subieron los medicamentos e interpretaron los empresarios, en mala forma, que todo el mundo utiliza el descuento de jubilado. Esto no es correcto y le han aumentado a los medicamentos como si fueran todos los que pidieran el descuento. 

Lo cierto es que El Estado debe cumplir con esa obligación de aceptar en la declaraciones de renta ese gasto y las farmacias tampoco deben estar jugando vivo al aumentar los medicamentos excusando el descuento de jubilado, en vista que no lo reciben todos los ciudadanos.  

Pedro M. Meilán N.
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* Abogado y exadministrador de ACODECO.