Cuidado con concentraciones económicas que desmejoren el bienestar del consumidor

  • Pedro Meilán
      Pedro M. Meilán N |

      ¿Qué pasaría si en su área de residencia sólo existiera una sola farmacia?  ¿O qué ocurriría si usted solamente tuviera la oportunidad de adquirir una computadora o algún servicio a través de un solo proveedor?

      Si la libre competencia no fuera parte de la estructura del mercado, es muy probable que usted como consumidor no tenga beneficios o descuentos a la hora de adquirir sus medicamentos, la computadora que quiere comprar tendría precios inalcanzables o peor aún, que no existieran otros servicios similares al que usted demanda que le permitan escoger cuál es el más accesible de acuerdo con sus ingresos. Si la competencia no redunda en beneficio final a los consumidores, entonces no se estarían cumpliendo los preceptos de su finalidad. Este mismo escenario trasladémoslo al sector de las telefonías móviles.

      Actualmente en Panamá, a diferencia de hace 20 años atrás cuando se contaba con solamente dos operadores, contamos con cuatro competidores agresivos en este sector que han desarrollado y modernizado la industria, y han ofrecido a los consumidores un mejor servicio con bajas tarifas, diversidad de planes y promociones. Producto de la competencia que se creó al abrir el mercado a estos cuatro operadores.  Independientemente que la normativa varió, producto del análisis sobre la cantidad de telefónicas que deberían existir en el mercado panameño, reduciéndose a tres. Con este nuevo panorama las cosas pueden cambiar. Con la recién anunciada fusión entre Cable & Wireless y Claro Panamá, el mercado panameño se transformaría completamente al limitarse la oferta y beneficios porque estaríamos en manos de un nuevo competidor con un poder de mercado muy fuerte, que traería como consecuencia, si las autoridades no toman las previsiones del caso, que una tercera empresa quedara muy limitada para competir poniendo en peligro el bienestar del consumidor a futuro. De darse esta concentración sin que las autoridades no creen las suficientes condiciones para la subsistencia de tres operadores en el mercado, permitiría una ventaja para que los dos más grandes operadores puedan ofrecer precios y paquetes, que la tercera empresa más pequeña, no tendría la capacidad para competir contra ellos; por lo tanto a todas luces dejaría de existir una competencia real que nos podría llevar justo a lo que sucedía en la década de los 90, donde solamente un duopolio de empresas controlaban el mercado y por esa razón teníamos precios tan exagerados como en algún momento de 0.60 centavos el minuto o la compra de celulares que era casi imposible para la mayoría de los consumidores panameños. Hoy el celular no es un lujo es una herramienta de uso necesario para el ciudadano, y la pandemia demostró que sin un celular e internet no se hubiera podido trabajar, ni estudiar. Volver a épocas donde solamente existían dos proveedores de telefonía, en donde los precios eran excesivos, significaría un grave retroceso para el país y los consumidores que perderían beneficios como planes ilimitados, compartir data, cobro por segundo y no por minuto, entre otros.    

      Es importante y urge que las autoridades reguladoras como la ACODECO y la Autoridad de los Servicios Públicos establezcan las condiciones necesarias para que la fusión entre estas dos operadoras no limite la competencia que es la que ha permitido contar en la actualidad con precios asequibles. Se tiene que garantizar que permanezcan la misma cantidad de operadores después de la fusión, de no ser así hay un peligro latente en materia de competencia y en el bienestar del consumidor, que somos todos. 

      Está comprobado que la falta de competencia afecta directamente al consumidor limitando la oferta, la calidad y la innovación. 

      Panamá no puede retroceder. El interés y protección del consumidor debe ser primordial en este análisis.

      Magíster Pedro M. Meilán 
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