ENSA, ejemplo de irrespeto

  • Euclides Corro.
Euclides M. Corro R. |

El monopolio en el negocio  del suministro de energía eléctrica siempre será una especie de "espada de Damocles" contra el público consumidor. Por ello, cualquier proceso de reclamo es tan engorroso que al final desanima y frustra los derechos del usuario.  

Estas empresas actúan con la mentalidad de que a sus clientes no les queda otra alternativa que seguir con ellos. Un sistema draconiano y extemporáneo y que es una vergüenza. En esta oportunidad quiero referirme a la empresa ENSA.

No se trata solo de los constantes apagones en la nadie brinda explicación alguna, sino las fluctuaciones que a diario afectan a estos hogares con el consiguiente daño de sus aparatos. Y no hay forma que alguien le ponga el cascabel a este “gato”.Recientemente fui víctima de esta situación y formalicé mi queja.

En la fecha indicada llegaron dos de sus operarios que se limitaron a desmontar y volver a montar el medidor. Nunca entraron al lugar donde estaba el A/A. 

Igual, solo tomaron foto del que se dañó y de la factura del mismo. A los quince días me enviaron por correo electrónico nota en la que rechazaban cualquier responsabilidad indicando que, en sus registros en la fecha y hora indicada, ellos no advertían ninguna anormalidad.

Su palabra contra la mía. Su sistema de quejas en la página internet sucede otro tanto. Apliqué para preguntar sobre la lámpara del poste ubicado frente a la terraza de mi casa. Dos meses antes habían venido y la excusa fue que no tenían bombillos.

Fue infructuoso el intento de lograr una respuesta de la computadora (EVA) que solo se limitaba, ante cada intento mío, a responder: “Disculpa, pero no entendí. ¿Deseas realizar otra consulta?”. Esto se repitió no menos de diez veces.  Y qué decir sobre el día que me cortaron por error la energía a las 5 pm. y me tocó rastrear en la noche al operario para que me hiciera “el gran favor” de reconectarme. Ni siquiera una excusa. Esto solo ocurre en Panamá.
* El autor es periodista. 

 

Euclides M. Corro R.
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