Varela Leaks o el hilo del “Big Brother”

  • Julio Bermúdez Valdés
Julio Bermúdez Valdés |

 Eso de recibir golpes sin conocer el origen y atribuirlo al primero que se te viene a la cabeza es sintomático de tus propias travesuras. Amén del contenido de los Varelaleaks, la aparición de los mensajes per sé, sugieren la beligerancia 24/7 del “big brother”, antes, durante… y después.

Pese a que el expresidente Varela se ha apresurado a señalar a su viejo rival, como la fuente de las infidencias, las preguntas que surgen son: ¿quién posee la tecnología suficiente como para archivar, año tras años, tal cúmulo de información? ¿quién para organizarla de la manera que ha aparecido? ¿Quién para permitir la puntualidad de temas que ahora se conocen, y ocultar otros periodos?

Documentos virtuosos, los Varelaleaks poseen el mérito de la memoria puntual, pilares de una arquitectura reciente que refresca episodios, constata unos y desmiente otros, pero sobre todo fijan en perspectivas la dirección de aquellos que determinaron el escenario político que vive el país.

Llegado al poder “la venganza estaba servida” y los ingenuos creyeron que se trataba del sano ejercicio que permitía, cual Quijote, combatir los entuertos de la corrupción, y he aquí que el problema era otro: sancionar, escarmentar, aterrorizar y dejar en claro que “la espada de dios” estaba en acción.

Y el doble juego entró en acción porque mientras lo malos de antes eran encerrados por lo que fuera y como fuera, tomaba calor le decisión de superar al antecesor en las lides de las desapariciones de fondos por arte de magia. No era casual, por lo mismo, las viejas interrogantes sobre la incoherencia entre los grandes recursos y las pocas obras.

El desprendimiento casi filantrópico con unos, y la tacañería olímpica con otros. Ahora los Varelaleaks llenan el país de baba, del asombro de los incautos y habrá que ver hasta dónde llega la pegatina y los favores de alto nivel, ¿Hasta los pobres de Llano Tugrí? Seguramente que no, ni a los capireños olvidados, ni los desnutridos hijos de quienes viven bajo extrema pobreza.

Y todo ha transcurrido, sin embargo, bajo el ojo visor del “big brother”, que, como en otro tiempo aspiraba siempre a que la vieja afición de los corruptos, no pusieran ni pongan en entredicho la solidez del entorno de la joya de la corona.

Parece que le han robado los huevos al águila ante sus narices, pero las “memorias” siempre indican si hubo intención de dejar correr el hijo… para halarlo  después.

COMILLAS

Julio Bermúdez Valdés
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