Venía de “una época en la que las cosas se hacían con corazón y alma”, dice la mexicana Maotzin Contreras-Bejarano en la capilla ardiente de Valentino, donde sus admiradores velan este miércoles y jueves el féretro cubierto por una rosa roja.
Rosas blancas y lirios bordeaban el camino hacia la sala de la sede de la fundación de Valentino donde se ha colocado el ataúd del diseñador italiano, fallecido esta semana a los 93 años.
Junto al ataúd de madera cerrado estaba sentado su socio y pareja, Giancarlo Giammetti, cuyo sentido empresarial ayudó a convertirlo en el emperador de la moda. Vistió a algunas...