La restauración demanda tecnología que aporte valor real en lugar de eliminar personal, ya que entre los clientes españoles hay preferencia por el trato humano y rechazo a la hiperautomatización, que les hace sentir abandonados.
El 93 por ciento de los comensales confía más en la recomendación de un camarero que conoce el producto que en las sugerencias automáticas de una inteligencia artificial, y el 82 por ciento asegura que volvería con más frecuencia a un establecimiento donde el personal recordara sus alergias, intolerancias o platos favoritos.
Esta preferencia por el trato humano se refuerza...